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lunes, 21 de mayo de 2007

Green science: Biofuels and the Future of the environment

The rising prices of petroleum fuel have pushed alternative fuels such as biodiesel and bioethanol into the spotlight. Despite their rising popularity, many seem to misunderstood what biofuel is.

Unlike traditional fossil-based fuels such as diesel and gasoline, biofuels are environmentally friendly, renewable fuel. As the name implies, biofuels are extracted from plants -- biodiesel is typically made from new or used vegetable oils and animal fats, while ethanol is made from any plant life rich in sugar, like corn and sugar cane.

Currently available biofuel offerings on the market use a blend of biodiesel or ethanol with traditional petroleum fuel. For example, biodiesel is typically made up of 20 percent biofuel and 80 percent petroleum, called B20 fuel. Bioethanol blends are made with 5 to 10 percent ethanol.

For its Bio Pertamax, Pertamina uses 5 percent of ethanol. In this sense, biofuels can be regarded as additives rather than replacements for fossil-based fuels such as petroleum.

However, much higher blends of biofuel exist that can be considered "real" alternatives for petroleum.

Neat biodiesel, or B100, is made entirely from biodiesel, while ethanol-based biofuels such as E85 and E95 use 85 percent and 95 percent ethanol, respectively.

Such high-level blends will certainly reduce significantly the world's dependence on fossil-based fuels; however, they are not without drawbacks.

Ethanol is much more corrosive and burns at lower combustion temperatures than traditional gasoline. The corrosive nature of ethanol and biodiesel means cars -- or engines in general -- must use additional protection to prevent damage to fuel-related systems if they use high biofuel blends.

With lower blends (10 percent for ethanol and 20 percent for biodiesel), engines and fuel systems do not need the additional protection. Due to its lower combustion temperature, gasoline engines still need a 15 percent blend of gasoline; otherwise, the engines will fail on a cold start.

However, diesel engines are much better suited for low-burn temperature fuel, making E95 a better choice for diesel engines.

It is also true that biofuel generally produces less energy than petroleum, meaning slightly lower mileage for users. This is because traditional gasoline and diesel engines are built without biofuels in mind.

Biodiesels have more oxygen content than traditional diesel, while ethanol-based biofuels have more octane but a lower combustion temperature. Biofuel-aware engines such as flexible fuel vehicle (FFV) engines in newer cars should have no problems with E85 for gasoline engines or in the case of biodiesel, neat biodiesel for diesel engines.

These two characteristics of biofuels actually have a positive effect -- a more efficient combustion, which means less pollution. So the use of biofuels should help the current energy crisis and even protect the environment.

Various studies show that neat biodiesel reduces carbon dioxide emissions by more than 75 percent compared to petroleum diesel. Using B20 biodiesel reduces carbon dioxide emissions by 15 percent.

Tests at the National Center for Vehicle Emissions Control and Safety at Colorado State University document a 25 to 30 percent reduction in carbon monoxide emissions when automobiles burn a 10 percent blend of ethanol.

Let's not forget the economic impact on farms and the national workforce.

The different characteristics of biofuels do present new challenges for distribution and storage.

Such facilities must be vigilant about water produced either from condensation due to cold weather or seepage. Rust, microbes and other deposits sticking to the insides of a fuel tank or container detach more easily with biofuel.

A high enough buildup will lead to blockage in fuel systems and failed starts in engines. Of course, this doesn't just affect cars and engines -- it also means fuel pumps and gas stations must invest in new pumps, storage tanks and other equipment.

In fact, Indonesia's entire fuel distribution pipeline will likely require an upgrade to be biofuel-ready.

Biofuel certainly has the potential to replace traditional petroleum -- a clean, renewable energy upon which we can all depend.

At this time, biofuel contribution to the country's energy consumption is still very small.

For biofuel to gain widespread use, the necessary infrastructure -- more FFVs on the market, upgraded biofuel-ready supply and distribution channels, including a quality standard on biofuels -- must be in place.

A paper written by Soni Solistia Wirawan and Armansyah H. Tambunan of the Agency for the Assessment and Application of Technology (BPPT) titled The Current Status and Prospects of Biodiesel Development also cites other necessary steps. These concern "how to accelerate the construction of new biodiesel plants, plantations as a key driver in the continuity of raw material, which is supported by committed government policy and regulation. This implies all biodiesel stakeholders should work harder for the success of the biodiesel program in Indonesia".

Such a project will likely be costly, but the rewards would be well worth the effort. Biofuels are not just a solution to our energy problem, but also a long-term environmental solution.


sábado, 12 de mayo de 2007

Greenpeace cuestiona las propiedades ambientales de los biocombustibles

La expansión de la soja y el maíz provocaran la masiva destrucción de los bosques

Buenos Aires, Argentina Greenpeace presentó hoy un informe titulado "Bioenergía: potenciales y riesgos" en el que describe los potenciales usos de la biomasa con objetivos energéticos y señala los riesgos asociados a los cultivos energéticos para producir biodiesel y bioetanol.

Para la organización ambientalista las crecientes expectativas globales sobre el uso de biocombustibles implicarán una nueva presión para expandir las actividades agrícolas sobre ecosistemas naturales provocando una masiva destrucción de los bosques nativos en el NOA y NEA de la Argentina.

Por esta razón una de las principales demandas incluidas en el informe es la necesidad de aprobar de manera urgente el proyecto de Ley de Bosques que actualmente se encuentra en el Senado de la Nación. "Los proyectos que hoy existen para fabricar biodiesel ya totalizan más de siete millones de hectáreas de soja, cerca de la mitad de la superficie ocupada hoy", explicó Juan Carlos Villalonga.

"Esto es apenas el comienzo, por eso es impostergable ponerle límites a la expansión de la frontera agrícola sobre los bosques", agregó el dirigente ambientalista.

En el informe se describe las dudosas ventajas de utilizar cultivos como la soja y el maíz para producir combustibles (1). Greenpeace señala la necesidad de establecer el criterio de que los biocombustibles deben garantizar una reducción de gases de efecto invernadero de al menos un 50%. Esto obligará a buscar las mejores opciones y prácticas y seleccionar los cultivos más eficaces desde la perspectiva ambiental"

Otro de los aspectos abordados en el informe es el posible impacto en los precios de los alimentos producto de la suba del precio del petróleo y la mayor demanda de biocombustibles.

El vertiginoso aumento en la producción de biocombustibles elevará los precios del maíz en un 20 por ciento para el 2010 y en un 41 por ciento para 2020. Se pronostica de igual modo que los precios de las semillas oleaginosas, entre las que se incluyen la soja, la colza y el girasol, aumenten en un 26 por ciento para el 2010 y en un 76 por ciento para el 2020, y los precios del trigo en un 11 y en un 30 por ciento para el 2010 y el 2020, respectivamente.

Al mismo tiempo se señala que la cantidad de personas que en el mundo no tienen su seguridad alimentaria garantizada aumentará a más de 16 millones cada vez que se incremente en un uno por ciento el precio real de los alimentos básicos.

Para Greenpeace el desarrollo de los biocombustibles debe concentrarse en aquello que posean las mejores condiciones ambientales y ser destinados a satisfacer la demanda interna establecida en la Ley 26.093 que coloca el objetivo del 5% para todas las naftas y el diesel vendido en el país. "Se debe desalentar las exportaciones hasta tanto no se tenga claridad en cuáles son las mejores opciones, por eso no debe promocionarse ni subsidiarse ninguna de las actividades vinculadas a la exportación de biocombustibles.

Para Greenpeace la biomasa o la bioenergía puede cumplir un rol destacada en la construcción de una oferta energética sustentable para la Argentina, donde deben priorizarse las aplicaciones estacionarias como la generación de calor o electricidad en base a biomasa. En el transporte el 5% en los combustibles sumado a fuertes medidas de eficiencia, como la transferencia de buena parte del transporte de carga hacia el ferrocarril tendrán un efecto muy importante en términos energéticos y ambientales.

Greenpeace señala también que los denominados biocombustibles de "segunda generación" pueden ser una realidad en el corto plazo y son muchísimo más eficientes y no implican demandas de tierra como los cultivos energéticos. "A partir de los residuos de las actividades agrícolas, forestales y de los residuos urbanos es posible tener una fuente muy importante de energía" destacó Villalonga.

Argentina posee hoy una participación de menos del 3% de la biomasa en su matriz energética "debemos aumentar significativamente esa proporción desplazando energías sucias, para eso es necesario y fundamental que se dejen de subsidiar a las fuentes fósiles y nuclear como aún se continúa haciendo", concluyó.

* No se diversificarán los cultivos energéticos y los actores serán cada vez más concentrados y generará una nueva etapa de un perfil agropecuario de gran escala y expulsor de población rural.

* El objetivo de asegurar un suministro energético autónomo se verá debilitado ya que estaremos exportando combustibles incorporados en la producción de los biocombustibles cuando nuestra disponibilidad de reservas fósiles comenzará a ser crítica poco después del 2010. Argentina va camino a ser un país importador de crudo y gas.

* Además estaremos exportando un combustible "limpio" que generará reducciones en los países importadores habiendo consumido energía local para producirlos y habiendo realizado emisiones de GEI localmente. Un "perfecto" MDL al revés.

* No existen certezas de cuales son las mejores opciones en términos de balance energético y balance de GEI. La ecuación óptima debemos realizarla a escala local en base a objetivos domésticos.

* No hay una política en marcha para acompañar la introducción de los biocombustibles con medidas de ahorro energético y eficiencia en el sector transporte. El potencial aporte de los biocombustibles quedará neutralizado si el sistema de transporte sigue siendo el mismo, fuertemente basado en la flota automotor.

* Perderemos la oportunidad de desarrollar aplicaciones de "segunda generación" para atender una demanda de corto plazo. Si el objetivo fuese desarrollar una matriz energética local sustentable el desarrollo de esas tecnologías debería ser una prioridad.

* Hay una focalización errónea en sólo dos aplicaciones de la bioenergía: biodiesel (soja) y Bioetanol (maíz) que resultan las menos atractivas energética y ambientalmente. Debemos enfocar el amplio abanico de aplicaciones de la bioenergía, particularmente aquellas aplicaciones estacionaras que brindan los mejores resultados.


(1) (1) Disponible en Internet aquí