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jueves, 3 de mayo de 2007

Lula apoya uso en Chile de biocombustibles

El gobierno del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva firmó el jueves un acuerdo con el de su anfitriona Michelle Bachelet para apoyar los esfuerzos chilenos por explorar el uso de biocombustibles.

El convenio, suscrito por los cancilleres de ambos países, fue acordado como parte de la visita de Lula a Chile, donde tras una prolongada reunión con la presidenta Bachelet en el palacio de gobierno, se renovó la "alianza estratégica" entre Brasil y Chile.

Mediante ese convenio Chile podrá acceder a la tecnología brasileña para desarrollar etanol y biodiesel.

El acuerdo propenderá a que entre el 2008 y 2009 se concreten planes en el terreno de los biocombustibles.

Fruto del amplio entendimiento entre los dos mandatarios se firmaron otros ocho convenios en diversas áreas.

En los otros convenios suscritos figura uno entre el gigante petrolero brasileño Petrobras y la petrolera estatal chilena Enap para la exploración conjunta de yacimientos petrolíferos y gasíferos en Brasil y otros países.

La declaración conjunta firmada con motivo de la breve visita de un día de Lula a Chile destaca la "creciente convergencia de enfoques y comunidad de propósitos para hacer frente a los desafíos de la globalización a través del multilateralismo y la integración regional".

Chile, que apoya la pretensión brasileña de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y Brasil tienen un intercambio comercial de siete mil millones de dólares, con un superávit para ese país de unos 1.500 millones de dólares.

Los dos gobernantes destacaron las amplias coincidencias respecto a situaciones como la mantención de una fuerza de paz en Haití, de tener una voz común latinoamericana y de la necesidad de una cohesión social.

Lula, quien trató a la presidenta chilena de "querida amiga Michelle", comprometió el apoyo brasileño para resolver los problemas energéticos de la región. "Vamos a cooperar para dar más seguridad energética", dijo.

El mandatario brasileño, quien reiteró que no tiene problemas con Venezuela y su presidente Hugo Chávez abogó extensamente por la integración latinoamericana para superar décadas de distanciamiento.

Descartó, asimismo, la formación de un "contrapeso" chileno-brasileño al presidente Hugo Chávez.

Pero enfatizó que en los próximos cuatro años de su mandato Chile puede tener la seguridad que "vamos a realizar mucho más de lo que hicimos hasta para estrechar y consolidar las relaciones entre Chile y Brasil".

Durante la intensa agenda de actividades realizada en Santiago, Lula visitó junto a Bachelet una escuela pública que lleva el nombre de su país, donde la mandataria chilena, que habla varios idiomas, sorprendió a los brasileños cantando, junto con los estudiantes, el himno nacional brasileño.

Luego de ser agasajado con un almuerzo en la sede de gobierno, Lula visitó la FAO, organismo de Naciones Unidas que emitió paralelamente a la visita del presidente brasileño un documento sobre el uso de los biocombustibles en que, de alguna manera, desvirtúa aprensiones de los mandatarios de Cuba y Venezuela.

"Los biocombustibles pueden generar riesgos, pero también muchas oportunidades de desarrollo, especialmente en las zonas rurales, así como efectos positivos para el medio ambiente y un fortalecimiento de la seguridad energética para los países y hogares", señaló el estudio de la FAO.

Agregó que "es tarea de los gobiernos desarrollar políticas para maximizar las oportunidades y minimizar los riesgos potenciales".

miércoles, 11 de abril de 2007

Paraguay se sumará a alianza de Brasil y EEUU por etanol

Paraguay firmará con Brasil una alianza estratégica para la producción de etanol y biodiesel, según anunció ayer el presidente guaraní Nicanor Duarte Frutos.

Durante un acto político realizado en el pueblo Capiibary, a unos 250 kilómetros al norte de Asunción, Duarte Frutos informó que ''el domingo próximo viajaré con el presidente Lula a la isla Margarita para participar de la cumbre energética sudamericana y de paso vamos a elaborar la base de nuestro acuerdo estratégico sobre combustibles alternativos''.

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Vamos a producir etanol a partir del cultivo de caña de azúcar para mezclarlo con las naftas para no depender exclusivamente de los derivados del petróleo", explicó.

Una parte de la producción sería vendida al Brasil, uno de los pioneros en la utilización de combustibles alternativos, y en contrapartida habrá asistencia técnica a los agricultores paraguayos para el manejo de la tecnología.

Duarte Frutos anunció que en los próximos meses "liberaré de impuestos la importación de automotores que estén condiciones de funcionar con etanol. Las semillas de caña de azúcar germinan constantemente durante cinco años; entonces, podemos crear mucho empleo porque también impulsaremos el cultivo de tártago, mandioca y otros rubros agrícolas de los cuales se podrán producir biodiesel".

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En estos momentos, le agregamos a las naftas sólo un 20 por ciento de etanol pero debemos llegar a 24 por ciento, sólo que la producción debe ser aumentada", indicó.

En la misma reunión, Duarte Frutos reflexionó acerca de la vigencia de los partidos políticos asegurando que los mismos ''no pueden desaparecer porque de lo contrario los países serán gobernados por los dueños del dinero, por las grandes corporaciones, por los patrones; le decimos no a los propietarios del capital y a los dueños de las tasas de intereses".

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Nosotros lucharemos para que en Paraguay la democracia y la libertad triunfen", anunció.

lunes, 19 de marzo de 2007

Bush y Lula firmaron un acuerdo sobre biocombustibles. ¿Cuál es el negocio?

En su visita a Brasil, George W. Bush firmó un acuerdo con Lula para fomentar el uso del etanol. Por debajo, se esconde un billonario negocio que podría convertir a Brasil en la Arabia Saudita del futuro...

A esta altura, los especialistas coinciden en que los tiempos del petróleo barato han quedado definitivamente enterrados. El precio de 50 dólares por barril, que hace unos años parecía récord absoluto, ahora ya parece un piso que no volverá a perforarse.

Y, en este contexto, en su reciente viaje por América Latina, el presidente norteamericano George W. Bush (curiosamente, descendiente de una familia petrolera) firmó un acuerdo con su colega brasileño Lula Da Silva para fomentar el uso de combustibles alternativos.

El destino del viaje estuvo bien elegido. De hecho, Brasil es uno de los países que más saben en el mundo sobre nuevas fuentes de energía. Desde hace ya varios años cuenta con un plan estratégico para fomentar el uso del etanol, un combustible producido a base de caña de azúcar.

Según el informe Positioning Brazil for biofuels success de la consultora McKinsey, el cielo luce despejado para el uso de esta fuente de energía limpia. Ante la tendencia alcista de los precios del petróleo, se espera un explosivo crecimiento de la demanda mundial de etanol que podría convertir a Brasil en la Arabia Saudita de los biocombustibles. De mantenerse la actual tendencia, hacia el 2020 Brasil podría exportar la friolera de 160 mil millones de litros.

Sin embargo, hay algunos nubarrones sobre el horizonte. Desde luego, no es sencillo pasar de producir los 17 mil millones de litros actuales a exportar 160 mil millones.

La producción de caña de azúcar no es problema. Para alcanzar el objetivo de ventas, los analistas de McKinsey estiman que Brasil necesitaría unos 11 millones de hectáreas adicionales destinadas al cultivo de caña. Para un país de las dimensiones de Brasil, esto no es ningún desafío.

Sin embargo, las dudas surgen cuando analizamos la parte industrial y la infraestructura de transporte de la cadena del etanol.

Actualmente, Brasil tiene capacidad de almacenar y transportar cuatro mil millones de litros anuales. Sin embargo, para convertirse en una súper potencia exportadora, se estima que serán necesarios unos 2.000 kilómetros extra de oleoductos y vías férreas. Nada que una inversión de unos 2.000 millones de dólares no pueda solucionar.

La cuestión verdaderamente crítica se encuentra en la fase de industrialización de la caña. Hoy, los 350 molinos brasileños procesan 460 millones de toneladas de caña anuales (aunque sólo la mitad se destina a la producción de etanol).

Ahora bien, advierten los expertos de McKinsey, por cada mil millones de litros adicionales, se necesitan cinco nuevos molinos a un costo de 120 millones de dólares cada uno. Haciendo las cuentas, para exportar 160 mil millones de litros, harían falta 600 nuevos molinos. ¿El costo total? ¡Noventa mil millones de dólares!

Muchos dudan de que Brasil esté en condiciones de realizar semejante inversión. La mayor parte de los productores de etanol son empresas familiares que carecen del capital para emprendimientos de semejante envergadura. Por otro lado, los mercados de capitales brasileños no son lo suficientemente fuertes como para proveer el financiamiento necesario.

De esta forma, la principal esperanza parece quedar en manos de las inversiones de compañías multinacionales. ¿Estarán interesadas en apostar por los biocombustibles brasileños? Veamos unos números...

Según estimaciones de McKinsey, hacia el 2020, el costo de producir un litro de etanol brasileño y transportarlo a Europa Occidental pagando todos los impuestos pertinentes y suponiendo márgenes razonables de ganancia dejaría un precio de venta al consumidor de 0,73 dólares por litro. ¿Cuál es el precio promedio actual del litro de combustible en las estaciones de servicio europeas? 1,60 dólares por litro. Más claro, échele agua.